
El significado de los dones del Espíritu Santo
Pbro.Lic. Luis A. Avendaño Lira
Mediante la Gracia del Sacramento del Bautismo dejamos de ser simples criaturas de Dios, para constituirnos en hijos de Dios. Esta filiación necesita ser arraigada y fortalecida en el bautizado por la misma Gracia de Dios manifestada en las mociones del Espíritu Santo que hacen caminar al cristiano en las sendas de la voluntad de Dios.
Así lo expresa san Pablo “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios... Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo (Rm 8,14.17)”. Por su parte, señala el Catecismo de la Iglesia Católica: “La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo. Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.” (1830)
Es el Espíritu Santo mismo, que actúa como regla, motor y causa principal única de nuestros actos virtuosos, poniendo en movimiento todo el organismo de nuestra vida sobrenatural hasta llevarlo a su pleno desarrollo.
La interpretación unánime de los Padres y la enseñanza de la Iglesia enumera siete dones del Espíritu. Dones que se señalan en el texto de Isaías (Cfr. Is.11) y que recoge en el Catecismo de la Iglesia Católica n.1831 indicando que . “Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.”
1. Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.2. Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor 3. –y lo inspirará el temor del Señor–. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir:4. juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres de país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.” (Is.11,1-4)
Del texto de Isaías u del texto del Eclesiástico podemos concluir que el Primado y Fuentes de estos dones es el Temor de Dios (Cfr. Is.11,2; Eclo.1)
1,1 Toda sabiduría viene del Señor, y está con él para siempre (…)11 El temor del Señor es gloria y motivo de orgullo, es gozo y corona de alegría.12 El temor del Señor deleita el corazón, da gozo, alegría y larga vida. 13 Todo terminará bien para el que teme al Señor, él será bendecido en el día de su muerte.14 El principio de la sabiduría es el temor del Señor: ella es creada junto con los fieles en el seno materno.” (Eclo.1,1.11-14)
Los Siete dones del Espíritu Santo
Los siete dones del Espíritu Santo son:
- Temor de Dios
- Sabiduría
- Entendimiento o inteligencia
- Ciencia
- Consejo
- Piedad
- Fortaleza
A cada uno de ellos se refirió el hoy beato Juan Pablo II en sus Catequesis sobre el Credo (Abril – Junio 1989). A cada uno de ellos los definió de la siguiente manera:
1. Temor de Dios Espíritu contrito ante Dios, consientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad (cfr Jn 15, 4-7). El primero y mayor de los siete dones.
2. Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios.
3. Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.
4. Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
5. Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.
6. Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre. Clamar ¡Abba, Padre!. Un hábito sobrenatural infundido con la gracia santificante para excitar en la voluntad, por instinto del E.S., un afecto filial hacia Dios considerado como Padre y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos e hijos del mismo Padre.
7. Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.